Hay noches en las que una ciudad se mira al espejo y descubre que su verdadera riqueza no está solo en sus cifras, sus infraestructuras o sus grandes proyectos. Está, sobre todo, en las personas. En quienes dedican su tiempo, su talento y su esfuerzo a mejorar la vida de los demás. La XVII Gala de los Premios Onda Cero Cartagena volvió a convertirse este jueves en ese espejo donde la ciudad pudo reconocerse.
El Auditorio El Batel acogió una nueva edición de una cita ya consolidada en el calendario social cartagenero, una gala que cada año pone nombre y apellidos al compromiso, al trabajo silencioso y a la vocación de servicio que tantas veces pasan desapercibidos.
La alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo, quiso destacar especialmente a las dos entidades municipales reconocidas en esta edición: Cartagena Puerto de Culturas, que celebra veinticinco años acercando la historia y el patrimonio de la ciudad a miles de visitantes, y el Archivo Municipal, guardián de una memoria colectiva que permite entender quiénes fuimos para saber quiénes somos.

Durante su intervención, la regidora puso en valor el papel de todos los premiados y el vínculo que mantienen con Cartagena. “Demostráis el compromiso con las instituciones, con las personas y con los colectivos que hacen mucho por nuestro municipio y nuestra ciudad”, señaló, agradeciendo además la labor informativa de Onda Cero y su apuesta por dar voz a la sociedad cartagenera.
Uno de los momentos más destacados de la noche llegó con la intervención del presidente de la Comunidad Autónoma, Fernando López Miras, distinguido este año con la Mención de Honor. El jefe del Ejecutivo regional elogió la capacidad de trabajo conjunto entre administraciones y dedicó unas palabras de reconocimiento a la alcaldesa cartagenera, destacando su insistencia y capacidad de gestión para defender los intereses de la ciudad.
La voz de los galardonados la puso el cronista oficial de Cartagena, José Sánchez Conesa, premiado en la categoría de Fiestas y Tradiciones. Su discurso fue una reivindicación del valor de quienes construyen comunidad desde ámbitos muy diferentes. Recordó que estos reconocimientos ayudan a dirigir la mirada hacia quienes fomentan la solidaridad, la empatía, el emprendimiento y los valores cívicos, convirtiéndose en referentes capaces de inspirar a otros.
La relación de premiados volvió a reflejar la diversidad y la fortaleza del tejido social cartagenero. El comisario Damián Romero fue distinguido como Cartagenero de Honor; el Arsenal de Cartagena recibió el reconocimiento en Ciencia e Investigación; el Hotel Sercotel Alfonso XIII fue premiado en Economía y Empresa; el IES Mediterráneo en Educación; la Ruta de las Fortalezas en Deporte; el Hogar de Infancia Casa Cuna en Valores Humanos; y la Fundación Doctor Pérez Pallarés en Salud, entre otros colectivos y entidades que representan diferentes formas de servicio a la sociedad.
Pero si algo caracteriza a esta gala es que las emociones no terminan cuando se apagan los focos del escenario. Tras la entrega de premios, la celebración continuó junto al Mediterráneo, en Alviento. Allí, la conversación sustituyó a los discursos y los abrazos a los aplausos. La gastronomía de la tierra volvió a ejercer de punto de encuentro mientras una suave brisa marina acompañaba una noche en la que Cartagena celebró lo mejor de sí misma.
Porque más allá de los galardones, los Premios Onda Cero recuerdan cada año algo esencial: que una ciudad avanza cuando quienes la habitan deciden implicarse en ella. Y Cartagena, una vez más, demostró que cuenta con muchas personas dispuestas a hacerlo.













