Hay silencios que pesan demasiado. Silencios que esconden miedo, sufrimiento o la sensación de no encontrar una salida. Y romperlos, muchas veces, empieza por algo tan sencillo y tan difícil como saber que al otro lado hay alguien dispuesto a escuchar.
Cartagena ha reafirmado este jueves, 10 de septiembre, su compromiso con la prevención del suicidio y la promoción de la salud mental, coincidiendo con el Día Mundial de la Prevención del Suicidio. El Ayuntamiento quiere avanzar hacia una red de atención sociocomunitaria en la que la cercanía, la coordinación y el acompañamiento permitan detectar situaciones de vulnerabilidad antes de que sea demasiado tarde.
La alcaldesa, Noelia Arroyo, acompañada por los portavoces de los grupos municipales, ha mantenido un encuentro en el Palacio Consistorial con representantes, profesionales y usuarios de ÁPICES, después de que el Pleno municipal aprobara una Declaración Institucional en apoyo de la campaña ‘Romper el Silencio’.
Una declaración que pretende ir más allá de las palabras y que recoge el compromiso municipal de trabajar en la prevención, facilitar el acceso a los recursos disponibles y construir una sociedad en la que una persona que atraviesa un momento difícil pueda encontrar ayuda sin sentirse juzgada.
Porque una parte importante de esa tarea continúa siendo derribar el estigma que rodea a los problemas de salud mental. El documento aprobado por el Ayuntamiento defiende que pedir ayuda debe entenderse como un acto de fortaleza y no como un motivo de vergüenza.
También reconoce el trabajo que realizan cada día asociaciones, profesionales, familias y personas que conocen estas situaciones por experiencia propia, reforzando la colaboración entre las administraciones públicas y las entidades sociales.
“Romper el silencio también significa construir una red que permita que nadie tenga que afrontar solo una situación de vulnerabilidad”, ha señalado Arroyo.
Una red que, según ha explicado la alcaldesa, se está construyendo junto a unas 400 entidades sociales del municipio, con la intención de prevenir, detectar, acompañar y cuidar, pero también de ofrecer respuestas cercanas y adaptadas a las circunstancias de cada persona.
Dentro de este modelo se encuentra el programa de Mediación Comunitaria en Conductas Suicidas desarrollado por ÁPICES con financiación municipal. Actualmente dispone de 20 plazas y proporciona atención especializada mediante planes individualizados y acompañamiento profesional continuado, complementando así la asistencia sanitaria.
Los datos permiten hacerse una idea del trabajo que existe detrás de cada intervención. Desde la puesta en marcha del programa y hasta el pasado mes de julio se han realizado 568 actuaciones profesionales.
De ellas, 337 han sido llamadas de seguimiento. Un teléfono que, en determinadas circunstancias, puede convertirse en mucho más que una llamada. Sirve para mantener el contacto con las personas atendidas, detectar posibles situaciones de crisis, ofrecer apoyo emocional y evitar que el acompañamiento se interrumpa cuando resulta complicado acudir presencialmente.
Precisamente el teléfono podría adquirir todavía más protagonismo en la siguiente fase del proyecto. El Ayuntamiento de Cartagena y ÁPICES estudian habilitar un servicio de atención telefónica durante las 24 horas, destinado tanto a las personas que participan en el programa como a sus familiares.
Una posibilidad que ampliaría esa red que Cartagena quiere seguir tejiendo alrededor de quienes atraviesan sus momentos más difíciles. Porque prevenir también significa estar cerca, escuchar a tiempo y conseguir que, cuando alguien decida romper el silencio, encuentre una respuesta al otro lado.

