El monte de Galeras está más cerca de convertirse en uno de los grandes espacios naturales recuperados de Cartagena. El Ayuntamiento ha dado el primer paso para impulsar un ambicioso proyecto de restauración ambiental que aspira a transformar sus 90 hectáreas en un referente de conservación de la naturaleza, recuperación del patrimonio, ocio y deporte, siguiendo el modelo de colaboración que tan buenos resultados ha dado en iniciativas como Bosque Romano.
La alcaldesa, Noelia Arroyo, ha presidido la primera reunión de coordinación de este proyecto, en la que han participado responsables municipales, entidades conservacionistas y representantes de empresas colaboradoras con el objetivo de diseñar una estrategia común que permita coordinar todas las actuaciones ya previstas y abrir la puerta a nuevas líneas de financiación.
Para Arroyo, la recuperación de Galeras supone mucho más que una actuación medioambiental. La regidora ha explicado que esta iniciativa forma parte del proceso de integración entre el puerto y la ciudad y de la renovación de toda la fachada marítima, con la intención de crear un espacio de referencia para el disfrute ciudadano sin renunciar a la protección de uno de los enclaves naturales más valiosos del municipio.
Uno de los anuncios más destacados de la reunión fue la confirmación de una financiación europea de 1,1 millones de euros destinada a programas de formación y empleo. Gracias a estos fondos, gestionados a través del Servicio de Formación y Empleo de la Comunidad Autónoma y de la Agencia de Desarrollo Local y Empleo, cuarenta alumnos participarán en trabajos vinculados a la recuperación ambiental del monte. El Ayuntamiento pretende que estas actuaciones se desarrollen de manera coordinada con las asociaciones que llevan años trabajando sobre el terreno para garantizar que las intervenciones respondan a las necesidades reales del espacio natural.
Desde el ámbito conservacionista, el director de ANSE, Pedro García, destacó la oportunidad que representa actuar sobre un monte que conserva un enorme potencial ecológico. Recordó además la experiencia desarrollada en los años ochenta con la recuperación del ciprés de Cartagena en La Atalaya, un ejemplo que demuestra que la restauración del patrimonio natural puede convertirse en un legado tan importante como la conservación del patrimonio histórico de la ciudad. García insistió en que la implicación de las administraciones es fundamental para asegurar que estos proyectos tengan continuidad y resultados duraderos.
En la misma línea se expresó el presidente de ARBA Cartagena-La Unión, José Luis Martínez, quien recordó que su colectivo lleva cuatro años trabajando en la cercana zona de Fajardo, donde ya han plantado alrededor de 2.000 árboles de especies autóctonas. A su juicio, Galeras presenta una capacidad natural de regeneración muy importante, aunque necesita actuaciones específicas como la eliminación de especies invasoras, la introducción de flora autóctona desaparecida y pequeñas intervenciones que ayuden a acelerar ese proceso natural.
El proyecto contempla una planificación integral que combinará recursos municipales, ayudas europeas, patrocinios privados y programas de empleo, con el objetivo de asegurar su viabilidad a largo plazo. Como primera actuación se elaborará una cartografía detallada de las 90 hectáreas para identificar las zonas de restauración ambiental, la red de senderos, los accesos, las áreas de uso público y la futura señalización interpretativa que permitirá poner en valor tanto el patrimonio natural como el histórico del enclave.
De forma paralela, el Ayuntamiento asumirá distintas actuaciones de apoyo logístico, entre ellas la retirada de escombros, la limpieza del entorno y la adecuación de caminos, coordinando estos trabajos con la Agencia de Desarrollo Local y Empleo y las entidades ecologistas que participan en el proyecto.
Entre las prioridades también figura la mejora de la infraestructura hídrica mediante la creación de puntos de almacenamiento de agua que faciliten los riegos de apoyo en las primeras fases de reforestación y contribuyan a reforzar la prevención de incendios forestales. El plan contempla además el impulso de programas permanentes de voluntariado ambiental y la búsqueda constante de nuevas vías de financiación, tanto públicas como privadas, para consolidar una iniciativa que aspira a cambiar para siempre el futuro ambiental del monte de Galeras y convertirlo en uno de los grandes espacios verdes de Cartagena.















